top of page

Buscando kamishibai en Corea: lo que encontramos (y lo que no)

¿Existe el kamishibai en Corea del Sur? Una investigación desde bibliotecas, librerías y la Feria Internacional del Libro de Seúl


Durante nuestro viaje a Corea del Sur había una búsqueda que nos acompañó desde el primer día. Como organizadores del Festival Internacional de Kamishibai y como editorial interesada en los formatos de mediación lectora, queríamos descubrir qué lugar ocupa el kamishibai dentro del ecosistema de bibliotecas y literatura infantil coreano.

La respuesta fue inesperada.

Tras recorrer la Feria Internacional del Libro de Seúl, visitar tres bibliotecas públicas y recorrer algunas de las librerías más importantes de la ciudad, no encontramos ni un solo kamishibai comercializado o exhibido como formato editorial.

Más aún, las personas a quienes consultamos no parecían reconocer el término kamishibai como una categoría habitual dentro de la mediación lectora.


Lo más cercano que encontramos


Teatro de mesa coreano, lo más cercano a kamishibai presente en corea.
Teatro de mesa coreano, lo más cercano a kamishibai presente en corea.

Lo más parecido al kamishibai apareció en una biblioteca pública.

Se trataba de una colección llamada 또북또북 (TtoBook TtoBook), producida por la Biblioteca Nacional para Niños y Jóvenes de Corea. Cada título consiste en láminas de gran formato montadas sobre una estructura de sobremesa con espiral superior. En el anverso se presenta la ilustración para el público y en el reverso aparecen el texto narrativo y orientaciones para el mediador de lectura.

Encontramos ejemplares de:

  • Animal Bathhouse (동물 목욕탕)

  • I Ate a Dandelion (민들레를 먹었어)

Lo interesante es que ambos títulos existen también como libros ilustrados comerciales, pero el formato de sobremesa forma parte de una colección institucional destinada a bibliotecas. La Biblioteca Nacional produce y distribuye estos materiales dentro de sus programas de promoción lectora para bibliotecas públicas y escolares.

Aunque visualmente recuerdan al kamishibai, cumplen una función algo distinta: además de la narración, incorporan propuestas pedagógicas y actividades complementarias para el mediador.


Entonces, ¿no existe la narración oral infantil en Corea?

Todo lo contrario.

Lo que encontramos fue un ecosistema muy activo de narración y lectura en voz alta, pero organizado desde otros formatos.

La Biblioteca Nacional para Niños y Jóvenes mantiene programas permanentes de lectura compartida y formación de mediadores bajo la iniciativa "Read Me a Book", orientada a fomentar la lectura en voz alta en bibliotecas de todo el país.

Además, la propia institución desarrolla contenidos de narración multilingüe, produciendo cientos de videos de cuentos y álbumes ilustrados narrados en distintos idiomas para niños y familias.

Durante la investigación también encontramos numerosas referencias a:

  • salas de storytelling dentro de bibliotecas infantiles;

  • programas de cuentacuentos presenciales;

  • actividades de narración experiencial;

  • narración apoyada por tecnologías inmersivas y realidad virtual;

  • espectáculos de títeres orientados a la educación infantil.

Incluso existe investigación académica específica sobre el uso del storytelling como metodología para la formación de usuarios de bibliotecas infantiles.


Una diferencia cultural interesante

Biblioteca Starling Seúl, corea
Biblioteca Starling Seúl, corea

Quizás la conclusión más interesante es que Corea parece haber desarrollado una fuerte cultura de narración oral infantil basada en la lectura compartida, el storytelling y las actividades experienciales, mientras que el kamishibai sigue siendo una práctica fuertemente asociada a Japón.

Desde Latinoamérica solemos pensar en "Asia" como un bloque cultural relativamente homogéneo, pero la realidad es mucho más diversa.

Nuestra experiencia sugiere que, aunque Corea comparte siglos de intercambio cultural con China y Japón, el kamishibai no se incorporó de forma significativa a sus sistemas de bibliotecas y mediación lectora. En cambio, surgieron otros formatos propios, como la colección TtoBook TtoBook, que responden a necesidades similares desde tradiciones diferentes.


Para quienes trabajamos promoviendo el kamishibai en Chile, este descubrimiento fue especialmente valioso. A veces viajar no sirve para confirmar lo que creíamos saber, sino para descubrir que existen otras formas de contar historias.

 
 
 

Comentarios


bottom of page